
¿Cuánto se ha dicho sobre Jean-Michel Basquiat?¿Que fue, quizá, el primer pintor negro de la historia que ascendió al paraíso de los dioses?¿Que pudo inspirar a Jimmi Hendrix para su “voodoo child” mágico, en las calles de cualquier enorme metrópoli dominada por los estúpidos hombres blancos?¿Que era el hijo predilecto y amante apócrifo de Andy Warhol, el gurú del pop-art?¿Que fue sólo un graffitero con suerte?¿O un yonqui auto-inmolado,que nunca debió salir de los callejones de Manhattan?
Para los amantes del arte culto, Basquiat es un profano. Para los profanos, Baskiat es apenas un freaky farandulero que no sabía dibujar.

Para nosotros es sólo Baskiat, la huella del Hombre por autonomasia.En cualquier caso, lo que sabemos de Jean-Michel es muy poco en comparación con todo lo que se llevó. De no haberle dado el visto bueno a ese harakiri vertiginoso de varios cientos de dólares inyectado en vena - que fue su libertad, es verdad, y también un golpe de dedo medio en alto al placer sibarítico de fans y admiradores - todavía le tendríamos aquí, probablemente hecho polvo y arrastrando sus pies descalzos por las calles del Village, pateando guijarros y asaltando contenedores para pillar un hueso de pollo que, a modo de herramienta, le sirviera para pintar con su propia sangre una frase que dijera: “Paga por la sopa. Construye una fuente. Quémalo todo”.

Jean-Michel Basquiat nace el 22 de diciembre de 1960 en Broocklyn, Nueva York. Su padre era haitiano y su madre puertorriqueña. A los ocho años es atropellado por un coche y sufre la rotura de un brazo, así como lesiones internas. Para que se entretenga durante la convalescencia en el hospital, su madre le regala un libro de anatomía. Ese libro resulta ser su primer acercamiento a la figura humana -a su morfología e interioridad- tanto como su primera reflexión sobre la muerte.

Los problemas con su padre, las frecuentes escapadas de casa y sus frustradas intentonas por acabar la escuela en diferentes institutos públicos, le convierten en el típico inadaptado que no logra adecuarse a las reglas del sistema, con lo cual crea la figura de SAMO y se convierte en uno de los graffitteros más famosos de Manhattan. Un año después de acabar el bachillerato, Jean-Michel deja la casa de su padre definitivamente y vive sin hogar fijo, sobreviviendo, en ocasiones, gracias a la Prostitución. Se convierte en un personaje habitual del Mudd Club y del Club 57, y tras algunas incursiones en la música, conoce a Andy Warhol, que se transforma en su mecena, amigo fiel, e inspirador.

Ya se sabe que lo que empieza en Babilonia se proyecta al resto del mundo, y en 1983 Nueva York es Babilonia y Jean-Michel ya ha dejado de ser SAMO, para convertirse en el primer y único Rey Negro Bastardo del panorama artístico internacional. Su ascenso a la fama es meteórico. Su pincelada limpia, inocente y rabiosa, parece emerger de la mano de un niño, con el alma atormentada de un hombre agitado por los fantasmas de varias generaciones de esclavos, ascendiendo al universo de los blancos mediante una iconografía personalísima, plena de dolor y de amor, de miedo, de cautividad y de pureza. La obra de Baskiat es el grito de un Prometeo Desencadenado, su aullido de libertad. Y aunque en el mundo entero los galeristas se disputan su obra y le veneran, él no hace más que esconderse como un caracol dentro de su concha, buscando en la heroína una trinchera para sus demonios. No hallará refugio en su madre, que envejecerá en un manicomio, víctima de la enfermedad mental. Ni en su padre, con quien ya no tiene nada de qué hablar. Ni en Suzanne, su mujer y musa, que ya harta de sus devaneos con la droga, la promiscuidad y el ago autoflagelante del pintor, acaba abandonándole.
Jean-Michel Baskiat muere el 12 de agosto de 1988 de una sobredosis de heroína, y el 17 se celebra su entierro público en el cementerio Greenwood de Brooklyn. El 5 de noviembre, más de trescientas personas se dan cita en el ST. Peter’s Church con ocasión del funeral celebrado por su alma. Otro apóstol en el panteón de los malditos.
ROXANA BASSO
Fuente biográfica: "Basquiat", de Leonhard Emmerling- Taschen, 2003



amador
20 mar 2009 | 03:38 AM
para mi basquiat fue como el idolo q espere en la pintura,el raro ,eldiferente el q no tiene pinta de artistaq lo consigue todo,lo viviotodo rapidamente y se acabo para alegria de algunos y tristeza otros como yo . es un gran inspirador