Con mucha frecuencia se especula de la relación que puede haber entre la genialidad, la locura y la expresión artística, cuando se toma a ésta como una manifestación psicopatológica.
Los hombres y las mujeres que destacan en el concierto humano, han sufrido el análisis del cruel disector. Es el precio que se paga por su genialidad. Sin embargo, la humanidad tiene el derecho de producir a genios "convencionalmente normales".
Por otro lado, el grupo de genios deben de representar todas las virtudes, los vicios y las patologías de los seres humanos. Son seres humanos, verdad de Pero Grullo.
Pero también es cierto que muchas actividades son inspiradas, alentadas, o conducidas por estados patológicos, ya sean de conducta u orgánicas, las que de otra manera no se hubieran producido... El hemisferio cerebral izquierdo presenta lo intelectual (lo apolíneo) y el hemisferio derecho manda en lo emocional (lo dionisiaco). Cuando no hay predominio de un hemisferio sobre el otro, no se sirve para nada; salvo para engordar cifras estadísticas.
Hay un paralelismo muy significativo entre los últimos cuadros de Vincent Van Gogh y su patología mental tan avanzada. Los cuadros de su primera etapa eran diferentes, como también dicen de Christopher Smart, a quien la locura lo hizo genial en sus poemas, que antes eran aburridos.
Santa Teresa de Avila fue víctima de percepciones anormales, de cefaleas intensas, vómitos y crisis epilépticas, fenómenos casi siempre coincidentes.
George Gershwin, compuso "Rapsodia en azul", presumiblemente, durante una crisis que le despertaba el tumor en el lóbulo temporal derecho. ¡El lóbulo de las emociones!Que Alejandro el Grande, Julio César y Napoleón eran epilépticos, es posible; ¡pero fueron grandes! Lo fueron para que los pequeños llenen las bibliotecas con sus biografías. Julio César le dijo a un barquero temeroso, quien en una tormenta marítima no quiso pasarlo en su barca de una orilla a la otra: "no temas...llevas a Julio César." ¡Y pasaron! Las exitosas arengas en el senado romano las hizo en los momentos de las crisis convulsivas, antes del gran mal. Hay muchísimas anécdotas de Alejandro de Macedonia y de Napoleón Bonaparte, por el mismo estilo.

El caso de Friedrich Nietzsche es ejemplar y patético. Su padre fue un predicador religioso y quiso que su hijo fuera párroco. Lo interesante fue que el papá padeció de crisis de migraña, lagrimeos y cuadros psicopatológicos. Se supone que sufrió un tumor cerebral y murió por ello. Friedrich sufría iguales crisis, cefaleas, jaquecas, fotofobia intensa y pérdidas de conciencia. Su personalidad era dramática; hubieron profundos desacuerdos con su madre y su hermana. Por cierto, esta última lo cuidó y después glorificó su obra. Fue prusiano, nacido en Sajonia y odiaba a los alemanes; los tildaba de bestiales, incultos y hasta los comparó con los puercos. En fin, confesó que sus obras las compuso durante esas crisis. No era modesto; se sintió superhombre, dijo que "tenía que llevar en sus espaldas el destino de la humanidad." Era soberbio y racista; se preguntó: "¿por qué escribo tan buenos libros..? ¿por qué soy tan inteligente..? ¿por qué soy tan sabio..?" Era un gran filósofo.
Marcel Proust, autor de "En busca del tiempo perdido" y otras obras, padeció asma y es una rara combinación de enfermedad y producción literaria. Escribe sobre la vida de los homosexuales. Otro inestable emocional, que intentó varias veces el suicidio fue Elia Matchnikoff, a quien la histopatología y la inmulogía le deben enormidades.
Son interesantes las producciones artísticas de nuestras grandes sufridoras psicopáticas como lo fueron Frida Khalo y Pita (Guadalupe) Amor, esta última de vida extravagante, quien murió de pulmonía. Causó por su enfermedad mental muchas inquietudes a sus parientes y amigos, sin embargo recitaba prodigiosamente y de memoria sus formidables versos. Era la llamada undécima musa, después de Sor Juana Inés de la Cruz. Claro es. Por cierto nuestra Juana de Asbaje también sufre las disecciones que sobre su personalidad le hacen sus biógrafos.

Y ¿qué hay en esto cuando participan drogas como el alcohol, la psicobilina de los hongos alucinógenos, la marihuana, el opio, etc..? ¡Cuánta será la producción genial estimulada por estupefacientes y alucinógenos en los grandes escritores y poetas franceses y escritores del siglo XIX, como Baudelaire o Víctor Hugo. Hay que reflexionar sobre Leonora Carrinton y Remedios Varo.
También es cierto que la creación artística va precedida de sufrimientos. Una mente enferma, incongruente y desordenada producirá elementos artísticos irreales, cuando hay genialidad. El libre albedrío y la libertad mental son difíciles de encontrar, pues siempre habrá vivencias que, como prejuicios, gravitarán en todas las actividades. Es la psicopatología de la expresión. En la vida prácticamente es difícil conseguir un estado nirvana budista, o sea la beatitud de quien ha roto y destruido las ilusiones, quien se hace indiferente e insensible, que no se agita, que no se irrita. Este individuo, habitante del Nirvana, ¿será más cuerdo?
Lo cierto es que la humanidad es ambivalente con sus locos. A unos los glorifica, a otros les pone cadenas. (Lombroso) Pero seamos juiciosos y no quitemos ningún mérito a estos personajes, quedémonos con la idea de que hacemos simples ejercicios mentales.Jaime Torres Bodet, ensayista, finísimo poeta, escritor excelso y, afortunadamente, uno de los tres únicos educadores que ha tenido México (Justo Sierra y José Vasconcelos fueron los otros dos), escribió estas palabras con las que da emoción y belleza a la profesión del médico... "en efecto, para tocar el fondo de la cuestión humana, no basta acusar y, menos, querer juzgar. Urge, sobre todo, compadecer. Porque la piedad no es sólo la más fecunda virtud del alma, sino la más genuina demostración de la inteligencia. El que compadece hace suyo lo que perdona. Por eso humilla tanto al ingrato. Y, al anexar a su vida lo que perdona, lo transfigura, lo dignifica y, al fin, lo salva". Torres Bodet se suicida en 1974.

fuente: Enrique Argüelles Robles. Imagen, Méjico 16-7-2001--tocados por el genio.
fuente imagen: victora frances