
H. P. Lovecraft fue uno de los más prolíficos corresponsales en la historia de la literatura. Más de cien mil cartas donde exhibió un sorprendente humor y ofreció abundantes apuntes sobre sus escritos narrativos. Aquí Elvio E. Gandolfo nos trae una breve selección de ellas, con su propia traducción.
Las tres cartas que aquí se incluyen fueron escritas en 1923. Como corresponsal, Lovecraft era tan atento como extenso: se movía entonces en conexión con la llamada ‘prensa amateur’, que fue el entorno de muchos de sus relatos; llegó a escribir mucho más de 100.000 misivas. Tanto Reinhart Kleiner (que escribía poesía), como James F. Morton pertenecían a ese dinámico mundo de impresores y editores. En cuanto a Frank Belknap Long, bastante menor que Lovecraft, terminó teniendo una modesta fama en el reino del relato de horror, en especial por su cuento “Los sabuesos de Tíndalos”. En su correspondencia H. P. L. usaba una profusión de seudónimos o apodos: Thebaldus, el Abuelo, el Viejo Caballero... Cuando habla de una ‘tierra macheana’, se refiere a uno de sus maestros, Arthur Machen. También latiniza los nombres o apellidos de sus amigos: Belknapius, Alfredus, Mortonius...
Para Reinhart Kleiner
Bendito San Juan:
Al abandonar estas consideraciones sobre la fantasía, me siento llevado a preguntar por qué el señor Ludlow encuentra tan necesaria la ayuda del narcótico para la percepción de un mundo ideal de encantamiento y sublimidad. Me parece que un hombre de imaginación activa tendría que ser capaz de contemplar con vividez ante sus ojos cerrados cualquier visión que su mente pueda concebir, independientemente de cualquier estímulo externo. Estoy seguro de que me he asomado a panoramas tan extraños, tan terribles, y tan magníficos como la mayoría de los del señor Ludlow, y todo sin haber compartido nunca ninguna droga o estimulante. Es mi opinión que la mayoría de las personas vulgares dependen demasiado de los sentidos físicos, descuidando las potencialidades más aireadas poseídas por la imaginación desencadenada.
Sigo siendo, Sir, su más obediente y agradecido Servidor.
Theobaldus
Para Frank Belknap Long
Hogar de Ancianos
13 de mayo, 1923
¡Hola, Hijo!
Envié “Dagón”, “Arthur Jermyn”, “Los gatos de Ultra”, “El sabueso” y “Randolph Carter” a Weird Tales. El editor contestó que le gustaban, pero que no podía considerar su aceptación hasta que los enviara mecanografiados a doble espacio. No estoy seguro de si me voy a molestar en hacerlo o no. Necesito mucho el dinero, pero ¡uf! ¡cómo odio mecanografiar! Tal vez lo intente sólo con “Dagón”... siguiendo con los otros sólo en caso de aceptación definitiva. Aborrezco el esfuerzo.
¡En un par de semanas espero ver a un moreno y siniestro italianito envenenador jugueteando alrededor de la estufa de piedra del Abuelo! Es una condenada vergüenza que no duermas bien lejos de casa: pero no puedo dejar de pensar que puedes hacerlo aquí, en un cuarto cómodo que está bien arriba y lejos de todo el mundo, donde puedes dejar afuera toda influencia distractiva y permanecer sobre la cima de la colina de los sueños tanto como quieras por la mañana. ¡Es una casa amable! Yo no pude dormir lejos de casa hasta hace muy poco, pero las visitas repetidas me permitieron hacerlo gradualmente. Pasará lo mismo contigo, supongo. Dile al Abuelo cuándo vienes, cuánto te quedarás, y qué te gustaría hacer. No vaciles en rechazar cualquier plan del Viejo Caballero que pueda parecer demasiado aburrido o agobiante para los jóvenes latinos, ¡porque al Abuelo pretende complacer! ¿Te gustaría ver a los bostoniano... o a algunos de ellos? ¿Y qué te parece ir a Salem y Marblehead? Tal vez probemos con la antigua Plymouth, que nunca he visto, viajando así como iguales en la ignorancia, en vez de cómo guía y novicio. Pero todo depende de tu propia inclinación. ¡En todo caso, prometeré no matarte caminando!
...Nada debe perturbar mi carácter inglés no diluido: ¡Dios lo salve al Rey! Soy de naturaleza nórdica: un teutón blanco como la tiza, corpulento, de los bosques escandinavos y alemanes del Norte; un vikingo; un asesino ‘berserk’; un nómada depredador de la sangre de Hengist y Jorsa; un conquistador de celtas y mestizos y fundador de Imperios; un hijo de los truenos y los vientos árticos, y hermano de las heladas y las auroras; un bebedor de sangre de enemigos en cráneos recién recogidos; un amigo de las águilas montañesas y alimentador de buitres de la costa marina; una bestia rubia de las nieves eternas y los océanos helados; alguien que ora a Thor y Woden y Alfadur, y un ronco aullador de Niffleheim; un camarada de los lobos, y jinete de pesadillas; sí: hablo en serio, ¿porque acaso no nací con cabellos rubios y ojos azules; sin que los últimos se pusieran negros hasta tener casi dos años, y los primeros durando hasta que tuve más de cinco? ¡Jo, por la caza y la pesca del Valhalla! ¿O quién sabe...? Los Phillips provienen de la frontera de Gales, esa mística tierra macheana. Puede haber allí algún rastro de sangre de algún depredador ROMANO de Britannia Secunda, cuya capital era Isca Silurum con sus muros, su noble anfiteatro, su Templo de Diana con columnas etruscas, su Pons Saturni, sus pavimentos de mosaico, sus inscripciones del Septimii Severi, sus Via Nympharum y Via Julia... ¡Io Triumphe! ¡¡S. P. Q. R.!! ¡Sí, Hijo, el mundo mediterráneo no es tan malo cuando uno retrocede a los tiempos pelágicos y toma las razas grecorromanas! Después de todo, tengo cabello y ojos oscuros ahora, sin que importe cómo solía tenerlos, y es casi tan buen ser un cónsul romano sanguinario como un pirata nórdico. ¡Larga vida al Panteón! ¡Vivat M. Agrippa! Al ser romano, puedo demostrar que soy bastante lógicamente un buen abuelo para gente como mis pequeños muchachos Belnapius y Alfredus... ¡Todos latinos! Pero como latino clásico y antiguo, me gusta el queso, que era un elemento básico de la dieta grecorromana. Por lo tanto nuestras almas están separados por el abismo insuperable de las Edades Oscuras, oh Francesco Borgia, Príncipe de los Tiburones del Arsénico y los Sabuesos del Estilete!
¿Goya? Sí, muchacho, tengo que aprender sobre él. Sin duda él es cercano al horror que me complace, aunque hasta ahora el arte pictórico está más alejado que el arte literario de mis centros de conciencia. Por otra parte, no estoy seguro de hasta dónde me gusta el horror densamente subrayado de los maestros realmente decadentes. Soy alguien que no se siente muy estremecido por un cuarto de cadáveres o un cónclave de demonios visible, como lo soy por la sospecha de que existe una bóveda de cadáveres debajo de un castillo inmemorialmente antiguo, o de que cierto hombre muy anciano ha tomado parte en un cónclave demoníaco de hace cincuenta años. Anhelo lo etéreo, lo remoto, lo sombrío, y busco reinos nebulosos del espíritu como los que sólo un Machen o un Dunsany pueden evocar. Creo que Mortonius tiene razón cuando considera que no soy un auténtico decadente, porque mucho de lo que los decadentes aman me parece absurdo o sencillamente repugnante. Lo que soy, es alguien que odia la actualidad: un enemigo del tiempo y el espacio, de la ley y la necesidad. Ansío un mundo de misterio, esplendor y terror maravillosos y gigantescos, en el que no reine ninguna limitación salvo la de la imaginación sin cortapisas. La vida y la experiencia física, con el estrechamiento de la visión artística que crean en la mayoría, son los objetos de mi más profundo desdén. Es por este motivo que desprecio a los bohemios, que creen que es esencial para el arte vivir vidas salvajes. Mi odio no parte del punto de vista de la moralidad puritana, sino del de la independencia estética. Me sublevo ante la noción de que la vida física tiene algún valor o importancia. Para mí el artista ideal es un caballero que muestra su desdén por la vida continuando con los modos serenos de sus antepasados, dejando a su fantasía libre para explorar esferas refulgentes y asombrosas. Del mismo modo, haría que un autor ignore por entero su época y el público, creando arte no por la fama o por los demás, sino sólo para su propia satisfacción.
Adiós...
Theobaldus Senex
Para James F. Morton Allá en la granja 26 de mayo, 1923
Doctissime et Oroatissime:
...No tengo opiniones... no creo en nada... pero adopto por el momento cualquier opinión que me divierta o esté opuesta a la de la persona o personas presentes. ¡Oh, hum! Mi cinismo y escepticismo van en aumento, y por una causa totalmente nueva: la Teoría de Einstein. Las últimas observaciones de eclipses parecen ubicar este sistema entre los hechos que no pueden pasarse por alto, y supuestamente quita el último punto de apoyo que la realidad o el universo puede tener para la mente independiente. Todo es azar, accidente, e ilusión efímera: una mosca puede ser más grande que Arcturus, y la Colina Durfee puede superar al Monte Everest: asumiendo que se los quite del planeta actual y se les dé un entorno distinto en el continuum del espacio-tiempo. No hay valores en todo el infinito: la más mínima idea de que los haya es la burla suprema de todo. El cosmos entero es una broma, y adecuado para ser tratado sólo como una broma, y una cosa es tan cierta como otra. Creo en todo y en nada, porque todo es caos, siempre lo ha sido, y siempre lo será. Tranquilidad, diversión: éstas son las únicas cualidades relativas adecuadas para ser clasificadas como valores...
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JAVIER GALARZA
10 mar 2007 | 06:12 PM
que bueno el material de lovecraft. dejo una frase de borges, atento lecto que llegó a homenajearlo:
"La casa no es tan grande, pensó. La agrandan la penumbra, la simetría, los espejos, los muchos años, mi desconocimiento, la soledad."